No se consideran defectos:
• Variaciones naturales en vetas, texturas o tonos de madera y metal
• Diferencias mínimas propias del trabajo artesanal
• Daños por instalación incorrecta, mal uso o condiciones inadecuadas
• Raspones, abolladuras o rupturas ocurridas después de la entrega
• Desgaste normal por uso o exposición ambiental